Durante los siglos XV y XVI,
Dubrovnik, una pequeña franja de la costa
y las islas cercanas formaban la denominada República
de Ragusa, un próspero Estado que competía
con Venecia y otras grandes metrópolis costeras
por el control del comercio en el Mediterráneo.
Fue la época dorada de la ciudad, que presumía
de tener una de las flotas navieras más importantes
de Europa, y de tener consulados marítimos
en más de 50 ciudades del Mediterráneo
y del mar Negro. Desafortunadamente, un terremoto
en 1667 la convirtió en un montón
de ruinas y sólo dos edificios, el Palacio
Sponza y el Palacio del Rector, junto con las murallas,
sobrevivieron íntegros a la catástrofe.
El resto de edificios góticos y renacentistas
casi desaparecieron o quedaron muy dañados,
y la ciudad fue reedificada según la moda
del momento, el barroco. La guerra de independencia
de Yugoslavia, en pleno siglo XX, volvió
a golpear Dubrovnik a principios de los 90, y de
nuevo sus gentes volvieron a restaurarla para que
la ciudad, en una auténtica lección
de supervivencia, volviera a ser lo que siempre
había sido: la fabulosa Perla del Adriático.
La base de la flota se encuentra
en Mokosica, en una enorme ría situada un
poco al Norte de la ciudad de Dubrovnik.
Como llegar: El
aeropuerto más cercano es el de DUBROVNIK,
situado a 17 km. de la Marina. Puede solicitarse
traslado a y desde la base del barco. Consúltenos.
La línea aérea CLICK
AIR tiene vuelos directos desde Barcelona.