Favignana, Levanzo y Marettimo, islas quizás
menos turísticas que otras que rodean Sicilia,
son justamente por eso más apreciadas por
parte de cuantos no aman el turismo de masas. Este
archipiélago, habitado ya durante la prehistoria,
ha llamado siempre la atención de los navegantes
del Mediterráneo, especialmente de los piratas
que hacían escala allí regularmente
para aprovisionarse de agua.
FAVIGANANA,
la más grande de las islas Égades,
es también la que posee las mejores infraestructuras.
Toda la isla se puede recorrer sin dificultad con
una bicicleta, pues es bastante llana. Un mar de
color turquesa y limpio con estupendos reflejos
lame sus costas ricas de pequeñas ensenadas
y grutas.
FAVIGNANA,
aguas increiblemente azules...
El lugar recuerda a Cala Saona, en Formentera.
LEVANZO es
conocida sobretodo por la gruta del Genovés,
que guarda decoraciones y graffiti considerados
los más interesantes de Italia. La mano precisa
de un artista desconocido de hace unos 15.000-10.000
años trazó en las paredes hombres,
mujeres, niños, animales y peces, transmitiéndonos
todo un mundo antiguo y desconocido.
MARETTIMO,
la más lejana de la costa siciliana, es quizás
por eso la más intacta pero también
la más diferente. Montañosa, contrariamente
a las otras dos, esconde en las entrañas
de sus grutas manantiales de agua dulce y está
cubierta por una increíble vegetación
natural, lujuriosa y en parte formada por plantas
rarísimas y únicas.
ÚSTICA. Los
atractivos principales de Ustica son sus estupendos
fondos marinos, protegidos desde algunos años
con la institución de una reserva. Llegando
a la isla se atraca habitualmente en la Cala S.
María, a la que la negra arena volcánica
bajo la superficie del agua da un color azul turquesa
intenso.
LAS ISLAS DEL SUR DE SICILIA
PANTELLERÍA.
Situada entre África y Sicilia, más
cerca del aquella, Pantelleria, isla volcánica,
puede considerarse como un verdadero paraíso
natural. Su forma es circular y culmina, en el centro,
con la Montaña Grande (836 m. sobre el nivel
del mar), desde cuya cima, en los días claros
y secos, se puede admirar ese espectáculo
de incomparable belleza. Morfológicamente
la zona es interesantísima: playas, estupendas
costas ricas en encantilados, ensenaduras y formaciones
rocosas particulares, como el famosísimo
arco natural llamado Elefante acostado.
LAMPEDUSA.
Balsa de caliza entre mar y cielo, difunde un ambiguo
y rarísimo hechizo. Llana y casi sin vegetación,
solitaria por la ausencia, a su horizonte, de cualquier
punto de referencia, tiene costas bellísimas.
Imposible renunciar, visitando Lampedusa, a una
excursión a la isla de los Conejos, minúscolo
islote declarado reserva natural, sobre cuyas dunas
arenosas ponen sus huevos las tortugas gigantes.
LINOSA, poco más
que una arrecife volcánico, emergió
del fondo del mar por sucesivas erupciones que,
durante los milenios, se sucedieron, más
en general, en la línea de fuego
del sistema geológico italiano. Completamente
diferente de la cercana Lampedusa, estribación
de caliza de la meseta tunisina, es la punta más
elevada de un volcán sumergido que se hunde
hasta 1000 metros.